lunes, 19 de noviembre de 2012

La condena en tiempos ( )

El alma se me escapa entre suspiros cada vez que llega la noche. La noche, oscura y fría como la vida misma. Agonizante en todos los sentidos. Dueña de mis anhelos y mis ambiciones más escudriñadas. La muerte en vida, lo llaman. Algunos dicen que es como una pesadilla sigilosa que se esconde en los lugares más recónditos de tu cabeza. La soledad me abruma cada vez que observo con atención al exterior a través de mi ventana, con curiosidad, yacente y cuestionándome una y otra vez el por qué de mi existencia. Dicen que siempre hay alguien que te inquiere, que te busca entre la multitud tratando de divisarte. Tantas cosas dicen que ya mi mente inocente no concibe ninguna de esas ideas. Tan joven y tan poco cree en la vida. Se supone que es una época de jolgorio, de diversión. ¿Por qué he de preguntarme tanto y a la vez tan poco? ¿Por qué he de tratar de entender las cosas en vez de verlas tal y como son? Las horas se convierten tan sólo en suspiros que aguardar, y cada segundo se vuelve un mal trago incapaz de verse ahogado y acabado en sí mismo. Una sonrisa que perdió su esencia es lo único que soy capaz de mantener ahora que soy consciente de que no estás aquí conmigo. ¿Por qué? ¿Por qué es tan cruel el destino que ha de vernos separados? ¿Es acaso un vestigio de que estoy maldita? Yo que no he hecho ni deseado el mal a nadie, ¿acaso merezco ser tan desdichada? Es cruel la vida, como vida misma que es, como también es cruel el sino que me mantiene alejada de ti. ¡Maldito sea el día en el que nuestros caminos decidieron verse unidos! Ahora soy una mala víctima de esta tortura, punzante como un cuchillo que atraviesa mi corazón delirante. No es más dolor el que pueda sentir cuando siento que no te tengo, porque si te tuviera.. ¡Ay, del día en que te tenga entre mis brazos! Dejaré de ser tan desdichada y cesará toda esta penumbra. Pero he de ser valiente hasta que el Sol espante mis temores. Suspiros carentes de  júbilo encontrarán con regocijo su gracia, su esencia, su totalidad. Un momento.. ¿Qué ha sido eso? Oigo la llamada de la bonanza; veo un oasis de paz en medio del desierto. Por fin, ¡por fin escucho el cantar de los ángeles! Esa luz que nunca me ha iluminado y que mi corazón tanto ansía. ¿Estaré soñando, o realmente soy por fin la elegida? Si es así, escúchame alzar la voz. ¿Qué? ¡No te marches! No ahora que te he encontrado.. Espera, ¡no te vayas! Vuelve.. Vuelve conmigo..

- ¿Marilyn? ¡Marilyn! Hija, ¿estás bien? - exclamaron con espanto.

- ¿Qu.. Qué? ¿Madre? ¿Qué hago aquí? - dijo Marilyn confusa y alborotada debido a aquellos alaridos. - Vaya.. tan sólo era un sueño. - Suspiró con tristeza.

- Claro que lo era, pero ya estás a salvo. - Le hizo una suave caricia en su rosado carrillo, ahora humedecido por las lágrimas que comenzaron a brotar de sus ojos. Con un pequeño pañuelo de seda que sacó de su bolsillo, le secó un par de ellas con delicadeza. - Por lo que puedan percibir mis pobres, pero no ingenuos sentidos, algo te inquieta. ¿Puede alguien como yo saber de qué se trata? - preguntó con ternura.

- Tanquila, madre. No se alarme por mí, estaré bien en cuanto el sino me lo permita. -dijo Marilyn secándose las lágrimas vagamente, aparentando una leve pero hermosa sonrisa llena de resignación. - Mientras tanto, noches de sollozo parece que tendré que soportar. Mas sólo le pido una cosa por mi parte; no interfiera en mis sueños. Son lo único que me queda de él. - Se le escaparon de nuevo las lágrimas de los ojos, aquellos que se dirigían con tristeza a los de su madre, buscando en ellos un poco de comprensión.

- Si tú lo pides así será, hija mía. Pero ya bien conoces mi interés por tu bienestar. Sólo tendrás que acudir a mí cuando lo necesites, que yo siempre estaré para ti. - dijo levantándose de sus aposentos, tratando de reanudar sus tareas del hogar.

- Lo sé, madre. No he osado dudarlo en ningún instante de mi vida. - dijo Marilyn convencida. 

- Bien, entonces. Nos vemos en un rato abajo, hoy tenemos mucho trabajo que hacer. No olvides que te estás convirtiendo en una mujer, y que tu deber es ayudarme. - se dirigió fuera de la habitación y cerró la puerta.

Una brizna de esperanza es lo que necesito.


viernes, 27 de enero de 2012

Sonrisas.

Cuando sientes que el cielo se te va a caer encima, cuando sientes que el mundo está a punto de desvanecerse en tus manos.. sólo existe una cosa capaz de hacerte sonreír. Es como la cura contra tus problemas, como una droga que te hace sentir bien. Nunca lo dejas marchar, porque sabes que en cuanto se agote no serás capaz de levantar cabeza. Es la razón por la que respiras, la razón por la que te sientes libre en un mundo en el que te atan de pies y manos. Es la única cosa capaz de hacerte sentir ligero como una pluma, y la única razón que encuentras para demostrar que tu vida tiene sentido. Puede sonar tonto, pero es la única cosa en la que piensas cuando todo va mal; no importa lo que ocurra o la gravedad que tenga el asunto, esa razón de tu sonrisa, es la razón por la que hoy has decidido levantarte y luchar por vivir otro día más. Lo significa todo, aunque no lo sepa. Te hace sentir desinhibida, te hace ver quién eres realmente, aunque lo único que haga sea decir una palabra. Cuando te mueres por dentro, te da vida. Es lo único en lo que piensas porque sabes que es lo que te hace sentir persona. No importa lo que digan los demás, tú siempre seguirás recurriendo a esa razón. Y el por qué yo aun lo hago, y lo seguiré haciendo hasta siempre.. es muy sencillo; tú eres mi razón de ser. La razón por la que en mí aun existen sonrisas.

martes, 24 de enero de 2012

Pieces.

Cuando todo está roto, ¿qué nos queda? A primera vista la gente piensa que estás bien, porque tras una estúpida sonrisa escondes todo el dolor que una persona es capaz de sentir. Pero piensa que dentro de lo malo, no es lo peor. Piensa que al menos estás ahí y aportas algo al mundo. Piensa que siempre habrá alguien que crea en lo que haces, y que gracias a ese alguien tu vida puede pegar un cambio más o menos drástico. Pero la única persona capaz de dirigirse hacia donde ella quiera, eres tú. Nadie va a cambiar las cosas por ti, y mucho menos hacerte el trabajo sucio. Sólo.. piensa antes de hacer las cosas. La clave está en creer en uno mismo y en lo que se hace. Si merece la pena, ¿qué diantres? Inténtalo. El que algo quiere, algo le cuesta. Al fin y al cabo es tu vida, tú sabrás si te hace sentir bien o no.